Desde la crisis que experimentó la cultura europea a finales del siglo XIX en el
lenguaje de las artes, las correspondencias entre arquitectura y literatura que se
formulan alrededor del estudio micro histórico de la gestación de las Duineser
Elegien (1912-1922) de Rainer Maria Rilke, plantean un triple interrogante: ¿existe
un origen a la figura del ángel en el mencionado ciclo?