El preámbulo de Arquitectura e Artificio, Cassiano Branco (1897-1970),
empieza con una cita de un cuento de Jorge Luis Borges, donde queda en
el aire que la Historia es la madre de la verdad. Reflejando en este
ejemplo de Borges somos motivados a tener en relación a la historia una
posición de "constructores del pasado". De este modo elaborar un trabajo
teórico sobre Cassiano Branco, ha sido una oportunidad para "construir
la historia" en sus múltiplas facetas. Investigando alrededor de la vida
de este arquitecto y de sus arquitecturas, interpretándolas de manera
programática, proponiendo la concepción de otro tiempo. La argumentación
surge partiendo de una película sobre el futuro, Until The End of The
World, donde Wim Wenders dirige un viaje por los cuatro cantos del
mundo, recolocando personas y lugares, desafiando los limites entre
distancia, historia, tragedia y ficción. En una de las cenas
supuestamente en Mosco, Wenders se apodera de una "grandiosa" escalera
proyectada al inicio de los años 30, para el Cine Éden de Lisboa por
Cassiano Branco, dejando seducirse por el dinamismo de aquella
arquitectura, de pequeñas dimensiones, aunque ilusoriamente grande, que
sugería un juego de perspectivas imposibles tal como en un dibujo de
Escher. De este modo, "La gran maquina de ver cine, se convierte ella
misma en cine..." A través de la arquitectura de Cassiano, podemos
entender el puente que une el pasado al deseo de futuro. Su trabajo
alcanza un sentido matricial, que posibilita el entendimiento de un
discurso sobre la modernidad presente en el cruzamiento de la
arquitectura con las derivadas artísticas, cinematográficas, políticas y
sociales, reconociendo-se la obra arquitectónica como representación de
un enredo.