La tesis doctoral «La Institución Libre de Enseñanza y la arquitectura
española de la Edad de Plata (1876-1936)» analiza las relaciones
propiciadas por la ILE y la corriente cultural del institucionismo
?identificada desde los primeros años 70 del pasado siglo por el
historiador Manuel Tuñón de Lara como crucial en la configuración de la
cultura española contemporánea?, con la arquitectura de su tiempo en el
marco histórico de la Restauración alfonsina y de la Segunda República.
Lo hace desde los cuatro temas que configuran los grandes apartados en
los que se estructura y articula el trabajo de investigación. El
primero, el de la arquitectura de la escuela, a través del análisis de
los escritos sobre la materia de los pedagogos Francisco Giner de los
Ríos y Manuel Bartolomé Cossío y su papel en la materialización del
edificio escolar. El segundo, el de la geografía madrileña de la ILE a
través de un recorrido por las arquitecturas que acogieron su proyecto
modernizador, confiado a la moral de la ciencia, a través de los centro
por ella impulsados desde la Junta para Ampliación de Estudios e
Investigaciones Científicas (JAE), como fueron la Residencia de
Estudiantes y su grupo femenino de la Residencia de Señoritas, el
Instituto Nacional de Física y Química, el Instituto-Escuela, el Centro
de Estudios Históricos o el Instituto Cajal. El tercero, la renovación
de la cultura arquitectónica española promovida a través de la política
de pensiones de la JAE en el extranjero, de las actividades de extensión
universitaria desarrolladas por la Residencia de Estudiantes en el
ámbito de la arquitectura o por personas identificadas con su ideario. Y
el cuarto, a través de la nueva valoración patrimonial de los
monumentos arquitectónicos y de los paisajes españoles alentada por la
práctica pedagógica del excursionismo y por los escritos de Francisco
Giner de los Ríos y Manuel Bartolomé Cossío, que culmina con la
promulgación de la Ley del Tesoro Artístico Nacional de 1933. El trabajo
plantea una historia coral, donde tienen cabida arquitectos, pedagogos,
políticos, historiadores del arte, críticos de arte y arquitectura de
cuatro generaciones distintas: desde Ricardo Velázquez Bosco, coetáneo
de Francisco Giner de los Ríos, a Arturo Sáenz de la Calzada, colegial
de la Residencia de Estudiantes durante los años treinta y activo
miembro de la Federación Universitaria Escolar, pasando por Carlos
Velasco, Antonio Flórez Urdapilleta, Pablo Gutiérrez Moreno, Bernardo
Giner de los Ríos, Leopoldo Torres Balbás, Carlos Arniches Moltó, Martín
Domínguez Esteban, Fernando García Mercadal o Matilde Ucelay, en el
caso de los arquitectos; Francisco Giner de los Ríos, Manuel Bartolomé
Cossío, José Castillejo o Alberto Jiménez Fraud, entre los pedagogos;
Segismundo Moret, Álvaro de Figueroa, Fernando de los Ríos o Marcelino
Domingo, entre los políticos; Manuel Gómez-Moreno, Ricardo de Orueta o
Emilio Camps Cazorla, entre los historiadores del arte; Javier de
Winthuysen como jardinero o José Moreno Villa a través de su papel como
crítico de arquitectura a favor del arte nuevo. Para ello, se ha partido
del análisis y la interpretación de las arquitecturas de matriz
institucionista a través de fuentes muy diversas, entre ellas un nutrido
corpus de imágenes como complemento iconográfico fundamental en la
articulación del discurso narrativo, que ha permitido situar a los temas
analizados y sus protagonistas en su contexto histórico y disciplinar.
Todo ello ha puesto de manifiesto el papel asumido por la Institución
Libre de Enseñanza como un laboratorio de ideas y proyectos clave en la
configuración de la cultura arquitectónica española del primer tercio
del siglo XX.