La volta de maó de pla tibada, element essencial de l'arquitectura de Domènech i Montaner

Autor: Clàudia Sanmartí Martínez
Dirección: Belén Onecha y Ramon Graus
Departamento: Departamento de Tecnología de la Arquitectura
Universidad: Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC)
Fecha de defensa: 16 junio 2025
Premios y reconocimientos: Premi de Teoria i Crítica d’Arquitectura (en honor de Lluís Domènech i Montaner) 2026
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Domènech i Montaner, un arquitecto culto y al día con la actualidad europea, encontró en la construcción una aliada para dar forma a su arquitectura. En esto no se alejaba demasiado de los dictados de Viollet-le-Duc: solo una arquitectura nueva surgiría si se utilizaban principios estructurales nuevos. Pero las sugerencias de Viollet animan nuevas investigaciones en Domènech, y la evolución de su arquitectura termina alejándose de algunos de estos principios. En los inicios de su carrera profesional, Domènech dejó el hierro estructural ostentosamente visto, en la mejor tradición del racionalismo estructural que se estaba extendiendo por Europa. Pero para él la construcción no es algo neutro, también tiene una dimensión política, como la lucha por la lengua catalana o la defensa del derecho civil catalán. La construcción con ladrillo será identificada como la construcción propiamente catalana y así será mitificada por la Escuela Moderna Catalana. El uso del arco diafragma, el cultivo de la pared delgada de ladrillo y la exaltación de la bóveda deben leerse también desde este enfoque. Aunque la bóveda tabicada era una técnica de origen medieval y estaba extendida por gran parte del arco mediterráneo, en Cataluña, desde mediados del siglo XIX, comienza una gran expansión, combinada con tirantes metálicos, sobre todo en la arquitectura industrial. Se importan los modelos de fábricas ingleses, pero se mejoran y se adaptan con la tradición constructiva del país. Las primeras obras de Domènech combinan el saber constructivo del cuerpo profesional de albañiles del país y su "construcción a la catalana" con esta introducción del hierro como elemento estructural. Pero la técnica del ladrillo plano, en bovedillas, balcones y escaleras, se utiliza para luces muy pequeñas: ayudan a construir su arquitectura, pero no la configuran de una manera especial. En cambio, a partir del ambicioso proyecto del Hospital de Sant Pau y la Santa Creu, el elemento esencial de la arquitectura de Domènech i Montaner es la bóveda tabicada atirantada. La bóveda configura todos sus espacios (de cañón, baída, de crucería, con nervios entrelazados, con pechinas, con azulejos, enlucida...) y está tensada por su extradós mediante estructuras muy sofisticadas de hierro, que nunca quedan visibles. La bóveda es la unidad de agregación, el elemento de resignificación de los espacios representativos y el instrumento funcional más adecuado para los espacios de servicios. Domènech no está solo en este camino. Antes, algunos de sus compañeros de profesión de prestigio también están trabajando con las posibilidades constructivas que ofrece la técnica del tabicado, como Guastavino, que está triunfando en los Estados Unidos, y Gaudí, que experimenta con su expresividad geométrica y estructural. Y alrededor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona hay una toma de conciencia colectiva de la importancia de esta técnica como definidora del carácter de la arquitectura catalana. Es tal el convencimiento de Lluís Domènech y de la primera etapa de su hijo Pere Domènech en la potencialidad de este sistema que lo aplican a todo tipo de edificaciones: hospitales, viviendas, teatros, almacenes y fábricas. Experimentan con sus posibilidades de combinación con el hierro, llevan las luces hasta los límites optimizando el material estructural a utilizar. Llega a tal extremo que, incluso, aleja los tirantes y los aros de la altura de colocación más eficaz, para someter el hierro al protagonismo espacial de los arcos, bóvedas y cúpulas. Pero cuando llega el momento en que se comenzaba a introducir el hormigón armado y el acero como retícula estructural en la arquitectura, Domènech ya no llega a tiempo de cambiar de estrategia. Para él, el cultivo de la "construcción catalana", y todo lo que representaba, fue su camino de descubrimiento.