Por una arquitectura propia : el estilo Neocolonial en el proyecto educativo de la Secretaría de Educación Pública, 1921-1924.

Autor: Silvia Teresa González Calderón
Dirección: Fernando Álvarez Prozorovich
Departamento: Departament de Teoria i Història de l'Arquitectura i Tècniques de la Comunicació
Universidad: Universitat Politècnica de Catalunya
Fecha de defensa: 27 enero 2016
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El estilo Neocolonial en la arquitectura mexicana del siglo XX es un tema poco explorado, aunque ha tenido un singular devenir y transitó por tres momentos: la obra educativa posrevolucionaria, las casas habitación de la burguesía posrevolucionaria con alto poder adquisitivo en la Ciudad de México y la arquitectura realizada en California (de ahí que se le llamara estilo californiano). La presente tesis se aboca a los primeros ensayos de este estilo, identificados en edificios del sector educativo y materializados por el Departamento de Construcciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) entre 1921 y 1924. La arquitectura que auspició la SEP tuvo un discurso sólido pero de complicada lectura, al ser vaso comunicante del momento histórico (la Revolución Mexicana), las ideologías contestatarias generadas en el Porfirismo, las teorías modernas en materia de educación y arquitectura, así como el proyecto educativo el cual justificaba su existencia. Aunado a esto, el estilo Neocolonial se convirtió en el recipiente ideológico del nacionalismo y la identidad que se pretendía conformar. Aunque la necesidad de buscar una arquitectura propia sin seguir modelos extranjeros fue una demanda que a finales del siglo XIX se dio, el cambio se logró en el propio movimiento armado por la pertinencia de hacer arquitectura más identificada con la mayoría poblacional; por lo tanto se puede considerar una arquitectura posrevolucionaria. José Vasconcelos es un personaje clave para entender la obra realizada, ya que como Secretario de Educación Pública defendió y dictó el requisito de construir en estilo Neocolonial, comprensible por su participación juvenil en las filas del Ateneo de la Juventud. La SEP se fundamentó en tres nuevas Direcciones: Escolar, Bibliotecas y Bellas Artes a las que se les creó un Departamento de Construcciones, innovando los esquemas y atribuciones que el gobierno confería a los encargados de la educación nacional, con la función de proveer de espacios escolares adecuados. El Departamento de Construcciones se enfrentó a la difícil tarea de congeniar el estilo Neocolonial y las nuevas teorías alrededor de su quehacer arquitectónico con una arquitectura más social e incluyente, así como proyectar espacios coherentes con la actividad propia del edificio. Uno de los retos fue diseñar científicamente para laboratorios y talleres con máquinas en inmuebles ya erigidos, por lo que utilizaron nuevas técnicas constructivas para lograr espacios con buena iluminación e higiene. A su vez, construir en estilo Neocolonial no sólo significaba repensar los modelos de distribución espacial y elementos formales de los antiguos edificios construidos en los tres siglos de colonización española, sino exaltar los aspectos arquitectónicos más evidentes e identificables con el entorno de la mayoría de los habitantes de las ciudades de México y así construir un imaginario arquitectónico, una arquitectura más “mexicana”. Así también, al ostentar un mensaje revolucionario, la arquitectura se orientó como un elemento pedagógico, complementado con artes plásticas como el muralismo y la escultura. En síntesis, lo nacional y lo moderno fungieron como metas estratégicas a cuyo tenor las demás adquirieron un sitio subordinado. La aportación de Vasconcelos en el ámbito de la arquitectura fue asumir como ideal revolucionario arribar a una arquitectura propia, realizada por profesionistas autóctonos, de los que emergieron jóvenes arquitectos que posteriormente cambiarían el rumbo de la arquitectura moderna mexicana.